. Clasificaciones fenéticas: Taxonometría (=Taximetría=Taxonomía numérica)


  

. Clasificaciones fenéticas: Taxonometría (=Taximetría=Taxonomía
numérica)
Se entiende por Taxonomía Numérica la valoración numérica de las semejanzas entre
unidades taxonómicas y la ordenación de estas unidades basada en dichas semejanzas. La Taxonomía Numérica nace en 1967, cuando de manera independiente se publicaron dos trabajos: uno de Sneath sobre clasificación de bacterias y otro de P.H.A. Michener y R. R. Sokal sobre abejas. Dichos trabajos junto con la publicación de Principles of numerical taxonomy en 1963, sientan las bases de este nuevo método de clasificación de las plantas.
Los principios teóricos de la taxonomía numérica son los siguientes:
1. La clasificación ideal es aquella en la que los taxones tienen el máximo contenido
de información y se basa en el mayor número de caracteres posibles.
2. En principio todos los caracteres tienen el mismo valor en la creación de los taxones
naturales.
3. La semejanza total entre dos entidades cualesquiera es función de su semejanza en
la mayoría de los caracteres en los que se las compara.
4. Se pueden reconocer distintos taxones cuando la correlación entre caracteres difiere
dentro del grupo estudiado.
5. Las relaciones filogenéticas se pueden obtener de la estructura taxonómica del
grupo y de la correlación de los caracteres cuando se dan ciertas suposiciones acerca
de los pasos y mecanismos evolutivos.
6. La taxonomía se considera y se practica como ciencia empírica.
7. Las clasificaciones se basan en semejanzas fenéticas, independientemente de las
consideraciones filogenéticas.
Los principios operativos de la taxonomía numérica son: elección de la unidad taxonómica básica, elección de caracteres, análisis de los grupos y representación de los mismos.
La unidad operativa fundamental es el individuo, ya que es el único elemento que tiene
existencia real. Por razones prácticas se eligen unas Unidades Taxonómicas Operativas
(denominadas UTO, OTUS en siglas inglesas) que pueden ser individuos representativos de poblaciones, especies, géneros, etc., o bien promedio de los promedios de los distintos caracteres de cualquier taxón. Las distintas fases de los caracteres de las UTO se codifican en una matriz de datos. Para los caracteres cualitativos difásicos se coloca + o -, o bien 1 (presencia) y 0 (ausencia); en los cualitativos multifásicos (varias fases no ordenables) se colocan letras; para los cuantitativos discretos se usan números naturales; y para los cuantitativos continuos se colocan números reales. Cuando no se sabe o no se puede conocer, se coloca NC (no comparable). (Fig. 11).
A partir de la matriz de datos se obtiene la semejanza que existe entre cada UTO y todos los demás. Normalmente la semejanza entre dos UTO se expresa por el porcentaje de
caracteres comunes con respecto al total de caracteres. Una vez obtenidos los coeficientes de semejanzas de cada UTO con todos los demás, se construye una matriz de semejanza.
La reordenación de la matriz de semejanza conduce a agrupaciones de UTO que tienen
valores de semejanza parecidos. Esto se puede hacer por métodos diversos y permite
reconocer aquellos grupos o unidades que están más relacionados. Estos grupos se
denominan fenones y se pueden ordenar jerárquicamente. El resultado suele representarse gráficamente en forma de fenograma en el que cada grupo creado queda definido por un nivel de semejanza. Por ejemplo, en la Fig. 12 el fenón 40 define dos conjuntos (A-B-C-D y E-F-G-H-I) mientras que el fenón 60 define los grupos A-B, C-D, E-F-G y H-I.
Mediante la taxonomía numérica es posible realizar clasificaciones no jerárquicas mediante técnicas muy diversas de ordenación (el análisis de componentes principales es una de las más usadas). Se obtienen dendrogramas tridimensionales (estereogramas) a veces representados en forma de maquetas (Fig.13). En la taxonomía numérica se evalúan las relaciones taxonómicas sobre la base de las semejanzas que existen en el material que se maneja, no profundizando en las causas ni en el origen de dichas semejanzas. Con ello se pretende, intencionalmente, despojar el proceso clasificatorio de todo lo que puede ser considerado como “especulación filogenética”.
Los sistemas de clasificación por su naturaleza son transitorios y continúan siendo
modificados y probados como resultado de nuevos hallazgos. De allí la importancia del
estudio de la historia de su desarrollo. Todos los sistemas modernos tienen un pasado y
esencialmente son modificaciones de otros más tempranos.
Fuente: BOTÁNICA SISTEMÁTICA
FUNDAMENTOS PARA SU ESTUDIO
Carmen Benítez de Rojas (Coordinadora)
Alfonso Cardozo L.
Luis Hernández Ch.
Marlene Lapp
Héctor Rodríguez
Thirza Ruiz Z.
Pedro Torrecilla
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