BOTÁNICA SISTEMÁTICA FUNDAMENTOS PARA SU ESTUDIO Capítulo 3


  

BOTÁNICA SISTEMÁTICA
FUNDAMENTOS PARA SU ESTUDIO

Capítulo 3
Código Internacional de Nomenclatura Botánica. Recuento
Histórico. Premisas en las que se sustenta el Código. Concepto.
Objetivo. Estructura. Nomenclatura de las Plantas Cultivadas.
Nomenclatura Popular y Nomenclatura Científica. Diferencias.
Recuento Histórico
Antes del advenimiento de Linneo, no existía en la Botánica Sistemática, un sistema
uniforme y conciso para la denominación de las plantas, ya que éllas se denominaban bien, por un solo nombre muchas veces confuso por sus semejanzas con otras especies, o bien por una frase en latín, lo cual lo hacía largo y poco práctico para su difusión; como ejemplo pueden mencionarse:
“Volubilis rubra, caule membranulis alato folio cordato nervoso”.....Dioscorea alata L.
“Hieracium erectum minimum subhirsutum, foliis angustis,
capitulis paucioribus”.......................................................................... Pectis ciliaris L.
“Carica foliorum lobis sinuatis”…...................................................... Carica papaya L.
Estas frases fueron llamadas polinomios.
Solo en Rivinus y Bauhin (1560-1624) encontramos el uso de la denominación basado en dos palabras y así pues, fueron los precursores de la nomenclatura binomial que establecerá con firmeza Linneo, en sus obras: Critica Botanica (1737), donde se plasman los delineamientos generales sobre la nomenclatura, representando un reflejo de lo que son las leyes de la nomenclatura botánica; Fundamenta Botanica (1736) y especialmente en Philosophia Botanica (1751), en las que se amplía y realmente se sientan las bases de las reglas de nomenclatura que se usaron posteriormente. Su obra Species Plantarum (1753) es el punto de partida del Principio de prioridad que se usa para la nomenclatura de plantas.
Debido a que el número de plantas conocidas por el hombre va en aumento, se ha hecho
necesaria la adopción de principios uniformes y con aceptación universal para evitar
confusiones en la aplicación de los nombres. En razón de lo anterior los botánicos han
adoptado gradualmente un sistema para nombrar las plantas y a los grupos de ellas,
siguiendo los acuerdos internacionales establecidos en las secciones de Nomenclatura de los Congresos Internacionales de Botánica, dando las pautas para el uso y aplicación de los nombres científicos. Dichos acuerdos son publicados en un libro conocido como Código Internacional de Nomenclatura Botánica.
El primer esfuerzo organizado se logró en 1867 con la reunión del Primer Congreso
Internacional de Botánica, ya que solo antes, A. De Candolle (1813) en las consideraciones de su obra Theorie Elémentaire de la Botanique y las de su hijo Alfonso, cincuenta años mas tarde en Lois de la Nomenclature Botanique, fueron las únicas contribuciones notables.
Estas últimas, sin grandes modificaciones, fueron presentadas y aprobadas en el Congreso mencionado; se hace referencia a estas reglas como el “Código de París” o “Reglas de París”.
En Estados Unidos de Norte América un grupo de botánicos bajo la dirección de N.L.
Britton, establecieron un conjunto de reglas que abiertamente eran diferentes a las
adoptadas anteriormente o contemplaban nuevos puntos no previstos. Estas reglas son
conocidas como el “Código de Rochester” (1892). Aunque no fueron adoptadas
universalmente y por otra parte confundieron notablemente la ya confusa y múltiple
sinonimia, dejaron una contribución notable cual es el llamado “método del tipo”,
adoptado luego y posteriormente en forma universal por congresos botánicos contemporáneos. Mediante este concepto se logró el fundamento por medio del cual se
determina la precisa aplicación de los nombres, ya que cada especie debe basarse sobre un espécimen determinado de herbario (tipo nomenclatural de la especie), y las sucesivas categorías deben basarse sobre una infracategoría inmediata.
El tercer Congreso Internacional de Botánica reunido en Viena en 1905, dictó
modificaciones y ampliaciones del Código de París, pero no adoptó ninguno de los puntos del Código de Rochester.
En 1907 se dictó en Estados Unidos el llamado Código Americano, el cual fue revisado sin mayores modificaciones por sus mismos defensores en 1918 y es conocido como el Código del Tipo.
Así hasta llegar a 1930 fecha en la cual se logró al fin, conciliar las dos tendencias
anotadas, en el Congreso de Cambridge, donde se consolidó la tipificación y la diagnosis en latín y a partir del mismo, han habido acuerdos mundialmente aceptados por revisiones periódicas que incluyen solo cambios de poca trascendencia. Entre dichos códigos están el llamado Código de Estocolmo (1950); el Código de Edimburgo (1964); el Código de Seatle (1969); el Código de Leningrado (1975); el Código de Sidney (1981); el Código de Berlín (1987). Respecto al Código de Tokyo (1993), este presenta diferencias respecto al Código de Berlín en cuanto a que fue publicado sólo en idioma inglés, se presentan cambios en el arreglo de algunos Capítulos, se agrega un índice temático para una mejor introducción a una determinada situación nomenclatural planteada. En dicho Código se solicita expresamente a los taxónomos evitar reemplazar nombres bien establecidos por puramente razones nomenclaturales, bien sea por cambios en su aplicación o por rehabilitación de nombres por largo tiempo olvidados. El Código correspondiente al año 2000 es conocido como el Código de St. Louis, editado de acuerdo con las resoluciones establecidas en la Sesion de Nomenclatura del Decimosexto Congreso Internacional de Botánica realizado en Saint Louis, Missouri en Agosto del año 1999. Este Código en su presentación y arreglo de los Artículos y Apéndices no difiere sustancialmente del de Tokio. El último Congreso Internacional de Botánica se realizó en Viena, Austria en 2005.
Ya que el Código es considerado un modelo a seguir por los botánicos, todas las citaciones bibliográficas y abreviaturas están en conformidad con Taxonomic Literature, ed. 2, de Stafleu y Cowan (1976-1988) y sus suplementos; así mismo para los títulos de
publicaciones periódicas, las abreviaturas siguen el Botánico-Periodicum-Huntianum
(1968) y sus suplementos.
Fuente: BOTÁNICA SISTEMÁTICA
FUNDAMENTOS PARA SU ESTUDIO
Carmen Benítez de Rojas (Coordinadora)
Alfonso Cardozo L.
Luis Hernández Ch.
Marlene Lapp
Héctor Rodríguez
Thirza Ruiz Z.
Pedro Torrecilla